Desde aquí puedo ver toda mi vida, tranquilo, agarrado de tu mano, sin nada mas que una elegante caja de madera y la mejor compañía. Hace unos setenta años monte mi propia empresa con mi mujer. Ilusionados con el proyecto ambos seguimos adelante y nunca nos rendimos. Pude ver orgulloso como mis hijos crecían, adoptando cada vez más el carácter y la alegría de su madre y la ilusión de su padre a lo largo de los años. Fue duro dejar atrás mi hogar y para tí también lo fue, pero siempre supimos que sus puertas estarían abiertas para ambos en cualquier momento. La vida siguió y hasta aquí ha llegado; ahora, después de haber habitado este mundo durante tantos años, es hora de que partamos juntos hacia donde nos lleve la vida. No sueltes mi mano.
No sé si formaremos una empresa, unos hijos con tu carácter y con tu belleza o cualquier cosa que ahora me imagine. Lo que está claro es que el "nos" nunca desaparecerá de mi vocabulario.
Te amo para siempre.
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